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Un
nuevo
espectáculo nos propone LA PUERTA
títeres
para este 2.006. Se trata de CACHIVACHES, un trabajo para titiritero
solista en el que se cuentan varias historias apelando a diversas
técnicas del arte del títere.
El
Cachivachero anda con su carro cargado de trastos viejos. De
él salen objetos que cobran vida para contarnos historias
simples, tiernas y con el necesario humor.
La
puesta
en escena e interpretación está a cargo
de
Daniel Alcoleas, titiritero y actor argentino con 27 años de
trayectoria en escenarios latinoamericanos. Alcoleas ha participado
como director, actor o titiritero en más de treinta puestas
en
escena, con diferentes grupos, recorriendo nuestro continente en varias
oportunidades desde la Tierra del Fuego hasta México. Con LA
PUERTA títeres ha montado dieciocho espectáculos
tanto
para niños como para adultos. Autor de varias obras para
actores
y títeres se encuentra actualmente radicado en Quito.
Pantomimas
con manos, objetos y los clásicos
títeres de
guante se transformarán en los protagonistas de este
espectáculo que se estrenó en el Patio de
Comedias,
Quito, en el mes de febrero.
www.elapuntador.com
QUITO-ECUADOR
Los Titeres a
los que si les late el corazón
Por
Elizabeth
Tamayo
Un
cachivachero
puede cargar de
todo. Es como una suerte de equeco que lleva el mundo sobre sus
hombros. Hablo de ese mítico ser boliviano, peruano,
quedemos en
andino, quien es capaz de cumplir todo tipo de deseos.
Entre uno de
sus
encantos
está cargar millones de historias y títeres entre
sus
cosas. Así que no se sorprendan señores si es que
en el
camino lo ven sacar una casa o decenas de nuevos personajes que
recorren la América viva.
El mundo de
los
títeres,
cobijado por sus diversas técnicas, le permitió a
Daniel
Alcoleas contar esta historia para pequeños. Pero no nos
digamos
mentiras, los títeres son para todas las edades.
¡A
qué sí!
Cachivaches
es un
pretexto
nuevo para que un titiritero, como solista, se divierta sobre las
tablas y se ponga como prueba de fuego complacer a los
niños.
¡Vaya!, esa sí que es una tarea complicada.
Cachivaches
también es
un pretexto para hablar de un grupo que ha tejido una larga
trayectoria, desde mil novecientos ochenta y tres, en General Roca,
Río negro, Patagonia, Argentina. Su presencia, itinerante
por
naturaleza, ha llevado a La Puerta Títeres por giras
nacionales
e internacionales y numerosos montajes de espectáculos.
Desde el
año de su
nacimiento podemos contar treinta y cuatro presentaciones en giras
provinciales, regionales e internacionales. Los festivales, muestras y
encuentros también se han cristalizado en decenas de visitas
por
Chile, Ecuador, Perú, Nicaragua, México,
Guatemala,
Argentina, Bolivia…
Sería,
por ejemplo,
imposible olvidar su última visita, la del 2004, cuando la
trouppe llegó con Al sur del sur. En ese entonces fue el
momento
para conocer las raíces de los habitantes del
mismísimo
sur, como dirían los amantes a rajatabla del tango y la
milonga.
Como
siempre, con
La Puerta,
los títeres tienen alma propia, las manos del titiritero y
su
entrega les confieren esta cualidad, las voces se funden con la de
quien los manipula y se vuelven uno y muchos personajes a la vez. Esos
rostros, modelados de papel, barro o madera, tienen gestos que nos
dejan ver su interior y el 'yo interno' del titiritero, en un juego
fantástico e irónico.
La Puerta
lleva la
firma de
Alcoleas y eso es inevitable. Su sello lo estampó
también
en aquellos desérticos tiempos de dictadura y muerte,
allá en su país, Argentina. En aquel entonces, no
le
temblaron las manos ni se le quebró la voz para denunciar
con
una comedia “al poder de las sombras que se había
robado
la luz”.
Con ese
ímpetu intacto
regresó a Ecuador, a demostrar hasta la saciedad nuevamente,
que
su relación con títeres y el público
genera
fantasías, y eso es lo que nos atrapó a todos los
que los
pudimos ver nuevamente sobre el escenario a esos muñecos que
hablan de humanidad porque en su desinteresada entrega se vuelven
más humanos que los seres de carne y hueso.
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